viernes, 12 de julio de 2013

El culto a los astros, planetas y satélites, se remonta a eras muy remotas. Al parecer, eran venerados como principales generadores de energía y vida, en particular, el Sol y la Luna. El Sol había sido venerado como una principal fuente de energía, mientras que la Luna era considerada en magia como un elemento traidor y succionador, ya que se consideraba que extraía las energías vitales.
En el Antiguo Egipto, Ra era la personificación del Sol. En antiguos cultos la Luna representaba a Lilith, Hécate, Ishtar...y casi siempre les eran atribuidas características no demasiado positivas.
Matizando un poco más podríamos considerar al Sol y la Luna como dos principios opuestos, es decir, el Sol sería el principio de emisión-masculino-y la Luna, el principio de absorción-femenino-. En efecto, el Sol transmitiría las energías vitales y la Luna, principio de absorción, extraería las energías negativas depositadas en nuestro campo.
Partiendo de estos principios es posible ejecutar ciertos rituales mágicos en los que cobran un papel importante el Sol y la Luna. Es lo que se conoce como magia solar y magia lunar.
Se afirma que el hombre es más apto para la magia solar y la mujer es más apta para la magia lunar. En nuestra opinión teniendo en cuenta la tesis de los principios opuestos y la importancia que ambos tienen, sería importante que tanto en un tipo de ritual como en el otro oficiasen un hombre y una mujer conjuntamente. Es así como las energías se equilibran y todo fluye armónicamente.



RITUAL SOLAR LUCITANO PARA VENCER LOS MIEDOS
Parece ser que los antiguos lucitanos (los actuales portugueses) tenían un profundo respeto por el sol. Creían que les podía dar la fuerza en la batalla pero, además, pensaban que el astro rey era poco menos que el dios capaz de mitigar todos los miedos cuando era invocado en ceremonia ritual como la que veremos seguidamente. Merece la pena destacar que el rito que nos ocupa está siendo practicado en la actualidad por seguidores de distintas tradiciones esotéricas precisamente con los mismos fines: obtener la fuerza del sol para mitigar traumas y carencias energéticas.
INDICACIONES
A grandes rasgos este tipo de ritual es de orden energético y emocional, por tanto, vamos a tener que trabajar nuestros centros vitales o de energía que reciben el nombre de chakras.
Si bien en la ceremonia original lo que se potenciaba era la fuerza del corazón y de las manos, en la versión adaptada nos concentraremos en potenciar la eliminación de los miedos o traumas que supuestamente están anclados en los siete chakras básicos:
Sacro: se encuentra entre el sexo y el año. Regula todo lo material. Debemos trabajarlo para eliminar los miedos o dudas en el terreno del dinero, el trabajo, las inversiones, etc.
Púbico: lo podemos localizar en el pubis. Está vinculado con la fertilidad, tanto física como material. Debemos regular este chakra con la energía solar si tememos emprender nuevas acciones, arrancar negocios, iniciar nuevas relaciones, tener hijos, etc.
Umbilical: está un par de dedos por debajo del ombligo. Este centro de energía se encarga de regular todo lo relativo al alimento vital. Dicho de otra forma debemos trabajarlo en ritual cuando aquello que llega a nuestra vida no nos sienta bien o cuando la experiencia vital que estamos llevando hace que nos sintamos “indigestos” con nuestra persona o con quienes nos rodean.
Solar: lo encontramos en el plexo solar. Desde siempre ha estado asociado al corazón y es el chakra mediador que regula el equilibrio entre cuerpo y mente, entre lo que pensamos y lo que decimos. Debemos trabajarlo cuando temamos no estar siendo coherentes entre lo que decimos y luego hacemos. También cuando notemos síntomas de desconcierto a nivel general.
Laríngeo: se encuentra en la laringe y es el chakra de la comunicación. Debemos ritualizarlo cuando temamos hablar, comentar, afirmar o definir situaciones y siempre pensemos que podemos no estar a la altura de las circunstancias de los demás.
Pineal: está en el entrecejo, es el punto energético de la intuición de la claridad mental y de las ideas. Debemos limpiarlo o reactivarlo cuando creamos que padecemos confusión mental y siempre que vivamos etapas de desanimo emocional.
Coronario: podemos localizarlo en la coronilla y se dice que es el chakra de la espiritualidad y que suele manifestarse de forma irregular cuando padecemos alteraciones en nuestras creencias o cuando se nos intentan imponer nuevos dogmas o formas de pensamiento. Debemos trabajarlo siempre que pensemos que estamos entrando en una crisis de identidad.
Se recomienda utilizar como ingrediente crema de protección solar. Como es lógico este es un añadido de los nuevos tiempos, pero aunque llevemos a cabo el ritual a primera y última hora de la tarde que es cuando la luz del sol tiene menos fuerza, no debemos desestimar proteger la piel adecuadamente.
MATERIALES
Tantas puntas de cuarzo blanco como chakras deseemos activar o regular.
DISPOSICION
Debemos llevar a cabo el ritual tumbados, a ser posible sobre la arena de la playa o en su defecto sobre la tierra. Los antiguos consideraban que hacerlo sobre hierba o plantas dificultaba la acción del sol.
Como en otro tipo de ceremonias lo mejor para estos casos es realizar el ritual completamente desnudo de forma que el sol esté en contacto con nuestra piel directamente. En el caso de que no sea posible, utilizaremos la menor ropa posible.
REALIZACION
Tenemos que realizar el ritual dos veces al día por espacio de tres días seguidos. Empezaremos siempre por la tarde, de forma que la última práctica la haremos en una sesión de mañana. Cuando ejecutemos las sesiones de la tarde, que es cuando el sol decae nos centraremos en eliminar aquello que nos preocupa o a lo que le tememos. Cuando realicemos las sesiones matinales deberemos centrarnos en incrementar nuestra fuerza y poder.
Nos tumbaremos cómodamente y colocaremos sobre el chakra o punto de energía el cuarzo.
Cerraremos los ojos y nos concentraremos en la presión que ejerce el cuarzo sobre el cuerpo. A medida que respiramos debemos notar que el cuarzo vibra con nosotros. Una buena forma de imaginar esta acción será que al inhalar el aire imaginemos que el cristal se expande y que al exhalar se contrae. Debemos permanecer así durante unos cinco minutos.
Abriremos los ojos y sin mirar al sol nos concentraremos en recibir su energía. Lo ideal es que nos imaginemos que sus rayos inciden directamente en el cuarzo que está en el chakra. Acto seguido invocaremos:
Sol de poder. Sol de fuerza. Sol de energía. Amado sol, padre protector y señor de la luz, elimina de mi persona el temor, el miedo, la angustia y la inseguridad. Amado sol, haz que aquello que me impide ser osado y valeroso desaparezca de mi vida. Quema mis temores personificados en el cristal que me acompaña para que nunca más perturben mi existencia.”
Una vez que hayamos realizado la invocación imaginaremos que la energía negativa se va de nuestro cuerpo y que con ella viajan los temores e inseguridades que nos acompañan.
Permaneceremos en el lugar hasta que el sol desaparezca. En dicho momento podremos abandonar el recinto llevándonos el cuarzo con nosotros o enterrándolo en el mismo lugar en el que hemos efectuado el rito. Recordemos que volveremos al mismo emplazamiento al día siguiente por la mañana, justo a la salida del sol.
Por la mañana debemos seguir el mismo proceso ya que hemos visto con anterioridad, la diferencia es que debemos imaginar que el sol insufla energía positiva y fortificadora a través del cristal. En este caso invocaremos:
Sol de poder. Sol de fuerza. Sol de energía. Amado sol, padre protector y señor de la luz, insufla en mí tu energía. Que tus rayos de luz iluminen mi ser y me den fortaleza en aquellos aspectos que mi persona necesita.”
RITUAL CABALISTICO PARA VENCER A LOS ENEMIGOS
No podemos decir que la cábala, como sistema filosófico, sea un arma arrojadiza ni tampoco una filosofía que persigue lo bélico. Sin embargo, dentro de la tradición sí se permite que el oficiante practique algunos rituales para su defensa. El caso que nos ocupa es una sencilla invocación para eliminar de nuestra vida las conspiraciones y el poder que tienen los enemigos sobre nosotros.
MATERIALES
Seis velas de color negro, un papel de pergamino, tinta virgen de color negro, pluma de ave.
REALIZACION
Para la ejecución del ritual debemos contar con una piel o papel de pergamino que sea lo más grande posible, ya que debemos trazar en él una estrella de seis puntas (con la pluma y la tinta virgen) y después deberemos recortarla. La estrella de seis puntas se convertirá de esta forma en la figura talismánica protectora del ritual a la vez que ejercerá una influencia mágica. Una vez que tengamos la estrella la situaremos sobre el altar y le pediremos protección para el ritual que ejecutaremos al aire libre.
Acudiremos a un lugar aireado, preferentemente en lo alto de una montaña. Allí entraremos en relajación. Nos concentraremos en nuestros enemigos, en los rumores que producen, en el mal que nos hacen. Si conocemos su rostro podemos incluso pensar en ellos.
Mojando la pluma en la tinta virgen de color negro escribiremos en el centro de la estrella del pergamino la siguiente invocación a los genios y entidades de la cábala:
Oh, genios de la cábala, presten atención al corazón de mis enemigos y debilítenlo. Escuchen como sus voces se oponen a la mía y como sus acciones interfieren las que yo hago. Hagan que sus voces callen y que sus acciones se detengan. Genios de la cábala, logren que mis enemigos piensen en el bien en lugar del mal. Genios de la cábala, que Dios omnipresente y omnipotente, me traiga la victoria. Amén.”
Una vez escrito el texto, debemos situar la estrella en el suelo y colocar en cada una de sus puntas una vela negra que tiene la finalidad de iluminar el camino de la victoria y protegernos.
Cuando tengamos prendidas las velas nos sentaremos junto a la estrella y repetiremos en voz alta, con fuerza y empuje y por seis veces, la invocación que hemos escrito. Tras la última invocación nos alzaremos y elevando los brazos al cielo clamaremos:
Yo soy el poder. Yo soy la fuerza. Yo soy la victoria.”
Realizada la invocación nos sentaremos de nuevo y observaremos las velas imaginando que a medida que arden y se consumen así se consumen los enemigos.
Cuando las velas se hayan consumido hasta el final, dado que ardían sobre el papel de pergamino, seguramente lo habrán cubierto con su cera casi totalmente. Recogeremos el paquete y lo enterraremos en plena naturaleza, pensando en que con él enterramos a los enemigos.
Al hacerlo invocaremos:
No tienen fuerza. No pueden conmigo. No tienen poder. No son nada. Vuestra lengua ha sido silenciada. Vuestros ojos ya no saben en qué dirección mirar. Vuestras manos no responden a las acciones en mi contra. Vuestros pies no pueden llevarlos a mi camino. No tienen fuerza. No pueden conmigo. No tienen poder. No son nada.”
Tras esta acción daremos por finalizado el ritual. Abandonaremos el lugar y posteriormente y como refuerzo, invocaremos la primera oración a los genios de la cábala, cada día durante seis seguidos, antes de acostarnos.
RITO BEREBERE CONTRA LOS ENEMIGOS
Para los berebere los enemigos no son luchadores en sí, sino que pueden llegar a ser aquellos que generen una contienda. Los berebere piensan que la precaución siempre es poca y consideran que si no se tiene paz interior y a los enemigos controlados, la batalla puede aparecer en cualquier momento. Para trabajar con este ritual debemos contar con arena, evidentemente del desierto y una hoja de palmera. Una vez que tengamos estos ingredientes debemos pensar en nuestros enemigos, ya sea evocando su nombre y su rostro en la mente o bien, si desconocemos quiénes pueden ser, pensando en general.
Extenderemos la arena sobre una superficie plana pero de forma que quede distribuida en circunferencia. Después con una parte de la hoja de palmera que utilizaremos como útil de escritura escribiremos los nombres de los enemigos. Si no los tenemos pondremos la palabra enemigos.
Tras la acción anterior debemos concentrarnos en erradicar el poder y la fuerza que tienen los enemigos, para ello cogeremos unas hojas de palmera con ambas manos y al tiempo que pensamos en aplastar a las fuerzas del mal que nos rodean, procederemos a golpear la arena hasta conseguir borrar todas las palabras que hemos escrito en ella, mientras efectuamos esta acción debemos pensar que así como se disgrega la arena lo hace también la fuerza de los enemigos.
RITUAL DE SANACION DEL ARCANGEL SAN RAFAEL
Los ángeles son potestades divinas que aparecen en todas las culturas. Pero de la misma forma que la fe puede sanar y la intervención de los dioses también parece hacerlo, no he querido pasar por alto este sencillo ritual angélico de sanación.
Se afirma que esta entidad, el arcángel san Rafael, es una energía protectora del hogar, la tierra, los animales y las personas. En la tradición católica se le conoce como la potestad capaz de curar todo tipo de dolencias.
Para llevar a cabo el ritual debemos situarnos en nuestra habitación de trabajo un miércoles entre las siete y ocho de la tarde. Sobre el altar o mesa de invocaciones situaremos una vela amarilla en la que escribiremos las palabras “arcángel san Rafael” y junto a ella el término “curación”. Prenderemos la vela con una cerilla de madera y mientras observamos su combustión procederemos a reflexionar sobre qué es lo que deseamos sanar o a quién queremos enviar nuestra energía curativa y para qué.
Una vez que tengamos claros los deseos de curación procederemos a escribirlos en el papel amarillo. Tras redactarlos en la trasera del papel escribiremos cuatro veces el nombre del arcángel y bajo el, de nuevo, la palabra curación. Tras leerlo debemos doblarlo en cuatro partes y acto seguido lo quemaremos en el fuego de la vela procurando que las cenizas caigan en un plato metálico. Mientras el papel arde y recogemos las cenizas recitaremos:
Glorioso arcángel san Rafael, medicina de Dios, que guiaste a Tobías en su viaje para cobrar la deuda de Gabelo, le preparaste un feliz matrimonio y devolviste la vista a su anciano padre Tobit, guíanos en el camino de la salvación, ayúdanos en las necesidades, haz felices nuestros hogares y danos la visión de Dios en el cielo. Señor, que diste a tu hijo Tobías como compañero de viaje al arcángel Rafael, concédenos la gracia de estar siempre protegidos por su custodia y asistidos por ti. Poderoso arcángel tú que todo lo puedes, escucha. Poderoso san Rafael arcángel, bendice el cuerpo de (indicaremos el nombre de la persona) para que pueda sanar (indicaremos la dolencia que padece). Poderoso arcángel, atiende mis ruegos y así como el fuego hace que el papel se desintegre en ceniza, haz tú que la enfermedad se disgregue.”
ANTIGUO RITUAL GRIEGO DE MORFEO
Morfeo es uno de los dioses griegos más relevantes. Se le atribuye el poder del sueño y se cuenta que es la entidad encargada de velar por nuestro cuerpo y alma mientras dormimos. Los griegos creían que Morfeo era algo así como un guía espiritual y que se comunicaba con los hombres mientras ellos dormían. La tradición popular aseguraba que cuando los griegos tenían que tomar una decisión relevante o cuando necesitaban expandir su conciencia e incluso potenciar su espiritualidad se dejaban caer en los brazos de Morfeo.
En contra de lo que podemos pensar no hubo un solo templo sino varios dedicados a la conexión con esta entidad. ¿Cómo sintonizar? Simplemente realizando un sencillo ritual que propiciaba el sueño. A grandes rasgos no podemos decir que existiera un único rito para generar el sueño, de entre los diferentes posibles, destacamos el que consideramos el más fácil de realizar en nuestros días.
INDICACIONES
Obtener claridad mental y de acción sobre una idea o proyecto personal.
Lograr sintonizar con nuestro yo interior para descubrir los mensajes del subconsciente.
MATERIALES
Un lecho de hojas frescas en el caso de realizarlo en el interior del hogar o de una cueva.
Si la práctica se lleva a cabo en plena naturaleza, será recomendable situarnos sobre la hierba, o también en un lecho de hojas, nunca sobre tierra o sobre la arena de una playa.
Dos velas, una de color blanco y la otra negra. Ambas deberán estar prendidas durante todo el ritual.
Un objeto personal que represente lo que deseamos soñar. En el caso de no encontrar elemento alguno que nos genere comodidad y vinculación con nuestro objetivo podemos recurrir a un papel de pergamino en el que escribiremos las palabras que tengan relación con nuestro anhelo onírico. Guardaremos dicho objeto o el pergamino en el interior de una bolsa de color negro, que es el tono de la protección. Denominaremos a este objeto bolsa de petición.
Una brújula, una piedra imán (magnetita) y dos vasos o recipientes que contengan agua de rio o lago, nunca agua de mar.
Cinco piedras de rio, que suelen estar vinculadas con la energía emocional y que nos servirán para marcar puntos magnéticos de disposición en el ceremonial.
DISPOSICION
Localizaremos un lugar aislado y tranquilo, preferentemente en plena naturaleza en el que podamos realizar el ceremonial sin miedo a ser molestados. Una vez que hayamos encontrado el recinto adecuado debemos trazar en él un círculo lo suficientemente grande como para poder permanecer en el interior.
Situaremos la brújula en el centro del círculo y colocaremos en cada uno de los puntos que destacamos seguidamente una de las piedras de rio:
Este: zona en la que después ubicaremos la cabeza.
Noreste y sudeste: posiciones en las que deberemos situar las palmas de las manos.
Noroeste y sudoeste: lugares en los que colocaremos nuestros pies al dormir.
Una vez que hayamos dispuesto los elementos anteriores debemos prender las velas con una cerilla de madera y situar la negra orientada al norte y la blanca al sur. Por lo que se refiere a la piedra imán, tenemos que ubicarla justo en el centro del circulo, allí donde inicialmente hemos puesto la brújula que debemos retirar y sacar del circulo cuando hagamos el ritual.
En cuanto a los vasos o recipientes con agua, deberán situarse al lado o por debajo de las velas negra y blanca.
REALIZACION
Una vez que hayamos ejecutado todos los pasos anteriores podemos decir que ha llegado el momento de concentrarnos en la realización del ritual. Como hemos visto el objetivo básico es tumbarnos y dormir. Eso sí, buscando tener un sueño que luego pretendemos recordar ya que se supone que contendrá un mensaje que resultara interesante o clarificador.
Debemos tener paciencia de que el interior del círculo desde el que llevaremos a cabo la práctica es algo así como nuestro templo. Es un lugar sagrado en el que estaremos tranquilos y protegidos. Es bueno que ya desde el mismo momento que tracemos el círculo lo hagamos relajadamente pensando que estamos generando un espacio personal único en el que luego dormiremos.
Nos situaremos en pie, en el centro del círculo llevando entre nuestras manos la bolsa que contiene el pergamino u objeto que simboliza lo que deseamos soñar. Cerraremos los ojos y nos concentraremos en la idea que nos ha llevado hasta allí.
Nos tumbaremos bocabajo efectuando la posición del hombre total de manera que nuestra cabeza quede orientada al este. Separaremos los brazos de forma que con nuestras manos podamos tocar las dos piedras que marcan las posiciones noreste y sudeste. Por lo que se refiere a las piernas, las dejaremos ligeramente separadas hasta conseguir que los pies estén enfocados hacia el noroeste y sudoeste respectivamente.
En esta posición la bolsa de petición deberá quedar cubierta por nuestro plexo solar. Debemos notar en contacto con ella, incluso aunque pueda resultar molesta por el volumen que contiene la pieza de su interior.
Una vez colocados debemos respirar profundamente cinco veces imaginando que el aire al entrar en nuestro cuerpo toma contacto con la bolsa de petición.
Cuando ya estemos relajados, nos daremos la vuelta, teniendo la precaución de coger la bolsa para situarla sobre el plexo solar. Debemos centrarnos en la idea de que vamos a dormir, que deseamos soñar y que posteriormente recordaremos el sueño. Cerraremos los ojos y nos dejaremos llevar hasta caer en los brazos de Morfeo.
Cuando despertemos, no debemos incorporarnos con prisas ya que ello podría afectar al recordatorio del sueño. Lo primero que debemos hacer es repetirnos mentalmente la frase “sé que he soñado y quiero recordar”. Bastara con repetir esta frase tres o cuatro veces. Después incorporándonos con mucha suavidad, tomaremos la piedra imán entre nuestras manos y dejaremos que la mente viaje en busca de lo que ha soñado.
RITO ADIVINATORIO VIKINGO DE LAS ONDINAS
Dentro de la amplia variedad de los llamados “seres de lo invisible” las ondinas se supone que son mujeres dotadas de una especial belleza y cuya finalidad es seducir a los hombres. Podemos encontrar ondinas en numerosas partes del mundo, aunque el ritual que veremos a continuación parece entroncar directamente en algunas de las tradiciones marineras que se conocen de los vikingos.
En teoría una ondina es una dama de pequeño tamaño, pero dotada de un gran poder de seducción. Se dice de ellas que tienen largos cabellos que a veces peinan con fines mágicos y que incluso quien consiga obtener un mechón de ondina, estará siempre protegido de las inclemencias del tiempo, las tormentas marinas y las adversidades de la vida.
El lugar natural en el que presuntamente habitan las ondinas es el agua, no es de extrañar, por tanto, que se las vincule con el terreno de las emociones y concretamente con el amor. De hecho de la misma forma que se asegura que las ondinas tienen la misión de proteger y velar por la felicidad y el bienestar de los navegantes, también indica la tradición que justamente en las orillas de ríos y lagos, se manifiestan bajo las aguas efectuando seductoras posiciones para así capturar a quien las ve.
El ritual que efectuaremos seguidamente pertenece a la antigua tradición vikinga y tiene por objeto visualizar en el agua el rostro de la persona que un día nos amara. El rito toma como base la leyenda de que la ondina se aparece bajo las aguas. Se trata de una ceremonia muy sencilla, exclusivamente destinada a los hombres. Al parecer los marineros vikingos solteros, antes de partir en ruta de pesca o viaje de guerra y conquista, llevaban a cabo esta práctica y le pedían a las ondinas que les mostrasen el rostro de la que sería su amada.
INDICACIONES
Obtener protección en el amor y las relaciones de pareja. En este caso se trata de pedirles a las ondinas que velen por el mantenimiento de nuestra pareja.
Lograr visualizar el rostro de la persona amada. Se trata de conseguir ver un rostro en el interior del agua o una imagen que nos genere una visión de alguna persona amada.
MATERIALES
Un puñado de frutos secos con cascara, como nueces, castañas, avellanas, bellotas o almendras. Según cuenta la leyenda las ondinas les encantan este tipo de alimento que ellas al no poder salir del agua no pueden tomar por sí mismas.
Pequeñas piedras, tantas como número de años tengamos.
Una moneda de curso legal, que utilizaremos como ofrenda de agradecimiento al finalizar el ritual.
REALIZACION
El mejor lugar para llevar a cabo esta práctica es, sin lugar a dudas, cerca de un rio o lago al que podamos acceder para bañarnos sin peligro alguno. Además dado que el baño previo a la realización del ritual deberemos hacerlo totalmente desnudos, lo ideal será disfrutar de una cierta privacidad.
Antes de comenzar con la práctica debemos meditar al respecto de nuestros objetivos, es decir, sobre la finalidad que tiene el ejercicio a ejecutar. Lo ideal será sentarnos en la orilla y al tiempo que miramos las aguas, nos concentraremos en el motivo que nos ha llevado hasta allí.
En el caso que estemos deseando la protección de las criaturas invisibles para nuestra relación sentimental, debemos cerrar los ojos e imaginarnos junto a la pareja en actitud de felicidad. Si lo que pretendemos es conocer el rostro de nuestra futura pareja, como es lógico, debemos desechar de nuestra mente la imagen de cualquier persona, para ello lo mejor será vernos a nosotros mismos. Si fijamos la atención en la imagen de nuestro rostro, nos resultara más fácil no perder la concentración. En el supuesto de que deseemos preguntarles a las ondinas por una persona determinada que nos agrada y que queramos saber si al final será nuestra pareja, durante todo el ejercicio debemos mantener en nuestra mente la imagen de dicha persona.
Tras los periodos de reflexión anterior nos quitaremos la ropa y totalmente desnudos procederemos a introducirnos en el agua llevando en la mano derecha un puñado de frutos secos.
Debemos permanecer de pie en el agua, sumergir en ella la mano que porta la ofrenda de frutos para las ondinas y abrirla lentamente, dejando que la corriente se encargue de repartir el alimento.
Una vez que hayamos repartido el alimento y manteniendo una profunda actitud de relajación y de respeto por lo que estamos haciendo debemos sumergirnos en el agua, hundiéndonos totalmente en ella. En el caso de no saber nadar, bastara con que nos agarremos a un saliente de la orilla y nos pongamos en cuclillas sumergiéndonos al máximo. Lo más importante es que durante breves segundos toda nuestra cabeza quede sumergida en el agua.
Tras el bautizo ceremonial procederemos a salir del agua, nos vestiremos y nos sentaremos de cara al lugar en el que hemos efectuado el baño. De nuevo llevaremos a nuestra mente el objetivo por el que estamos de dicho lugar. Pasados unos minutos de reflexión efectuaremos la siguiente invocación:
Poderosas ondinas, emperatrices de las aguas, reinas de los fondos marinos, princesas de las olas, escúchenme. Vengo a ustedes con la humildad que todo humano debe tener para con los otros seres que habitan estos parajes. Vengo con respeto y cariño. Me he sumergido y purificado en las aguas que ustedes gobiernan, les he ofrecido los presentes de la tierra y ahora pido su ayuda.”
Tras la invocación procederemos a tomar otra porción de frutos secos que iremos lanzando de uno en uno al agua, siempre en dirección a la zona de baño y con los ojos cerrados. Cada vez que lancemos un fruto debemos pensar en el objetivo por el que estamos allí. Si buscamos protección afectiva al lanzar diremos “quiero proteger mi amor”. En el caso que estemos buscando conocer a nuestra pareja, indicaremos “quiero descubrir a mi amada”.
Acto seguido nos acercaremos al agua de forma que podemos observarla bien. Después procederemos a ir lanzando las piedras que representan los años que tenemos. Cada vez que tiremos una piedra formara una onda, que debemos observar atentamente. Hasta que la onda no desaparezca no tiraremos una nueva piedra.
Al realizar el punto anterior no debemos tener prisa. Tenemos que dejar que las aguas sigan su curso normal. El tiempo de observación de las ondas será lo que determinara que tengamos o no una visión. Tras lanzar la última piedra esperaremos unos instantes y luego daremos por finalizado el ritual.
Puede que durante la observación veamos algún rostro o que venga a nuestra mente la imagen de una persona conocida o no. Debemos retenerla en la mente pues ese será el resultado del ritual. En el caso de estar solicitando una protección para nuestro amor es posible que observemos la imagen de una situación, de una persona que resulte conocida, etc. Esta visión no debe tomarse al pie de la letra, sino como orientativa al respecto de algún posible peligro que pueda afectar a nuestra relación de pareja. Ello no quiere decir que si vemos el rostro de un enemigo él pueda hacer tambalear nuestra relación aunque sería bueno tenerlo en cuenta por si acaso. Como siempre que trabajamos con energías mágicas los resultados deben tomarse con mucha prudencia y reflexionarse con calma.
En ocasiones el operador no percibe resultado alguno y sucede que horas después del ritual e incluso cuando duerme sueña con alguna imagen que alude a lo que ha consultado. Por supuesto, no queremos engañar a nadie, a veces el resultado no se produce ¿Qué ha fallado? Quizá la concentración.
Una vez que hayamos finalizado la fase de visión de las aguas procederemos a efectuar una invocación de agradecimiento:
Moradoras de las aguas, grandes señoras del elemento líquido, reino de las emociones, gracias por estar conmigo. Gracias por recibirme, por acompañarme y por permitir que haya compartido con ustedes estos momentos tan especiales. He venido a ustedes con respeto y amistad. Les he ofrecido los alimentos de la tierra y ahora, como amigo, marcho y les entrego un último presente: el metal de los hombres.”
Tras la invocación anterior nos pondremos en pie y, con los ojos cerrados, lanzaremos al agua la moneda que simboliza el presente de agradecimiento.
RITUAL LUNAR BABILONICO
Nuestro satélite es, sin ningún género de dudas, un gran elemento propiciador de mitos y leyendas. La luna ha sido bendecida por las culturas con el atributo de los dioses, baste recordar por ejemplo que los babilonios la llamaron Ishtar, los fenicios Astarté, los frigios Cibeles y los griegos Selene. En torno a la luna encontramos decenas de rituales, pero hemos considerado interesante destacar uno de supuesto origen babilónico, aunque existen discrepancias al respecto de si podría o no ser de origen egipcio. En cualquier caso sabemos que los sacerdotes babilonios, respetaban profundamente a nuestro satélite y que recurrían a él a través de ceremonias, canticos e incluso a través de la observación, para que les guiase y orientase.
Para los babilonios Ishtar, la luna representaba a la gran madre, por tanto, se convertía en un principio activo de la fertilidad, del poder generador de las cosas. En otro sentido la diosa vinculada a la luna era al tiempo la reina de los cielos y los augures babilonios creían que en ellos podía estar escrito no solo el destino de los hombres, sino también las respuestas a todas sus dudas. Con valores como los referenciados no es de extrañar que el ritual que nos ocupa tuviera por objeto la fertilidad de las ideas y el renacer de los bienes. Los adivinos babilonios recurrían a la luna como fuente de inspiración para generar nuevas acciones y para tener su apoyo en la gestión de sus ideas. Al parecer, luego de una serie de invocaciones fijaban su mirada en la luna llena, se abstraían y el satélite les servía como hilo conductor hacia la expansión de la conciencia.
INDICACIONES
Potenciar el nacimiento de ideas vinculadas con los bienes materiales y la obtención de la riqueza y el éxito en general.
MATERIALES
Precisaremos varios metros de cinta de tela de color amarillo, dado que esta tonalidad es la que representa al sol, como complemento del poder de la luna, pero al tiempo se configura o simboliza el poder de lo material y la riqueza. La cinta de tela deberá ser lo suficientemente larga como para poder describir con ella un gran triangulo de al menos un par de metros por lado.
Una pieza de oro. En este caso bastara un anillo, cadena, etc. El oro implica el éxito y el triunfo y no necesariamente debemos vincularlo con la obtención de dinero, sino con la ganancia de honores y reconocimientos.
Tres antorchas o en su defecto tres velas. Los antiguos augures empleaban antorchas cuyo mango estaba envuelto por una tela de color amarillento o dorado. En este caso podemos usar antorchas o bien recurrir a velas de color dorado.
DISPOSICION
Lo aconsejable es llevar a cabo este ritual al aire libre, ya sea desde la terraza de casa o desde un paraje natural. Pensemos que el objetivo poder fijar la mirada en la luna durante un buen rato, de manera que cuanto más horizonte de visión tengamos tanto mejor.
En la zona escogida debemos trazar un triangulo equilátero con la cinta de tela amarilla. Lo correcto será que uno de los vértices del triangulo apunte directamente en dirección al horizonte por el que veremos la luna.
Una vez trazado el triangulo que delimitara la zona sagrada de la profana, procederemos a colocar en cada uno de los vértices la antorcha o vela. Seguidamente en el vértice que estará orientado a la luna depositaremos la pieza de oro, y en los otros dos vértices situaremos pétalos de flores blancas.
REALIZACION
Ya hemos advertido que este ritual debe celebrarse cuando la luna está en la fase de llena, siendo lo más aconsejable que la operación se ejecute el día en que se encuentra en su máximo esplendor. Antes de proceder con el ritual es conveniente que el operador se conciencie al respecto del objetivo del ritual. Recordemos que vamos fijar nuestra mirada en la luna con el objeto de que dicha observación abra nuestra mente y nos ayude a recibir señales, ideas, o intuiciones al respecto para encontrar la mejor forma de obtener el triunfo. Para todo ello será preciso que dediquemos unos minutos a pensar en nuestros objetivos, en aquello que deseamos alcanzar.
Observar la luna es comparable a los trabajos de prospección que podemos hacer con una bola de cristal, mirando el fuego de una vela o las llamas de una hoguera. El objetivo es inhibir nuestra parte más tangible, material y cartesiana para lograr que nuestra creatividad se ponga en marcha. A veces los resultados no se hacen esperar y en ocasiones simplemente, tras la observación una idea indeterminada parece repetirse con insistencia en la mente. En caso de ser así no debemos desecharla, esa puede ser la señal que estábamos buscando.
Nos colocaremos en el interior del triangulo unos minutos antes de que la luna esté frente a nosotros. Emplearemos este tiempo para prender las velas o antorchas con la ayuda de una cerilla de madera. Acto seguido nos sentaremos cómodamente, con las piernas cruzadas y orientados en dirección al vértice que apuntara al horizonte por el que “transitara” la luna.
Cerraremos los ojos y tras efectuar una serie de respiraciones profundas, notando que el aire entra y sale de nuestro interior, nos relajaremos, dejando que el cuerpo quede suelto y libre de tensiones. En este momento de debemos pensar en nada concreto, solo centrarnos en la entrada y salida del aire.
Abriremos los ojos y aunque sea necesario mover la cabeza comenzaremos a fijar la vista en la luna. De momento no estamos buscando señales en ella, por tanto debemos recorrerla con la mirada de una forma natural, de esta forma empezaremos a sintonizar. Mientras miramos el satélite efectuaremos esta invocación:
Poderosa Ishtar, madre del cielo que nos acompañas desde lo alto, te saludo como hijo tuyo. Amada Ishtar, tú que tienes la luz que alumbra los pensamientos, la fuerza que anima los espíritus y la sabiduría que propicia las buenas acciones, ayúdame. Busco en ti una fuente de inspiración, busco en tu mirada una señal de aliento, persigo en tu recorrer por el cielo, la sabiduría y el conocimiento. Te pido, oh madre celestial, que me ayudes, que me des la fuerza y la intuición para lograr todos mis propósitos. Gracias señora por dejar que mire en tu rostro en busca de la inspiración que bendecirá mi vida.”
Debemos repetir esta operación cuatro veces, una por cada una de las fases de la luna, es decir, llena, menguante, negra y creciente. Una vez formulada la invocación, esperaremos a que la luna se encuentre frente a nosotros. Durante este tiempo de espera y con los ojos cerrados, reflexionaremos sobre las ideas que estamos buscando o sobre aquello para lo que precisamos inspiración. Una vez que la luna esté situada frente a nosotros, efectuaremos cuatro respiraciones profundas y acto seguido procederemos de la siguiente forma:
Orientaremos la visión hacia la parte central de la luna. Debemos, fijar la mirada, pero parpadeando con naturalidad a fin de que el ejercicio no afecte a los ojos. Permaneceremos así al menos durante tres minutos.
Al tiempo que pensamos en aquello que estamos buscando, en la deseada inspiración, desviaremos ligeramente la mirada y recorreremos con ella todo el perímetro de la luna, efectuando varias vueltas, siempre en el sentido de las agujas del reloj.
Tras el paso anterior volveremos a fijar la mirada en el centro de la luna. Pasados un par de minutos cerraremos los ojos y nos concentraremos en el interior de nuestra mente a fin de ver si hallamos alguna imagen, sensación o pensamiento que nos inspire. Después volveremos a repetir la operación hasta un total de cuatro veces en la que abriremos y cerraremos los parpados, destinando al menos un par de minutos a la observación.
Una vez que hayamos terminado la cuarta observación debemos permanecer por espacio de unos minutos con los ojos cerrados y meditando sobre las señales o sensaciones que hemos tenido. Pasada esta fase cogeremos la pieza de oro con las manos y mirando nuevamente a la luna invocaremos:
Oh, poderosa diosa lunar, gracias por tu compañía, por la luz que me guía, por la fuerza de tu presencia. Escucharé y analizaré tus mensajes, con tanta atención como cariño has utilizado en ofrecérmelos.”
Tras la invocación de agradecimiento podemos dar por concluido el ritual, aunque abandonemos el lugar, debemos dejar que las velas se consuman hasta el final. Después recogeremos todos los elementos utilizados y los guardaremos en una bolsa de tela o caja de madera. Pasada una lunación completa y, de nuevo en día de luna llena, procederemos a enterrar los restos en un bosque o campo que pueda ser irradiado por la luz de la luna. Es importante que si hemos percibido alguna imagen, señal o sensación durante el ritual, tomemos nota de lo observado. Tengamos presente que la practica solo puede hacerse una vez cada cuatro lunas llenas. Debemos analizar la visión de forma desapasionada y objetiva, intentando analizar que puede representar, a que personas involucra o qué tipo de situaciones podemos ajustar a lo percibido.
RITUAL ORACULO CINGARO DE LA HERRADURA
Aunque de una forma tradicional todo lo que está vinculado con las herraduras suele asociarse con el pueblo cíngaro de cuyos rituales nos ocuparemos oportunamente, lo cierto es que no podemos precisar a quién le corresponde la naturaleza del ritual adivinatorio que nos ocupa. Son muchos los países europeos e incluso del norte de África los que se erigen como fundadores o inventores del mismo. De hecho la magia de las herraduras está presente en España, donde una tradición nos dice que debemos colocarla tras la puerta de entrada de la casa para que nos de buena suerte. En Rumania, la herradura se configuraba como un potente elemento ahuyentador de la negatividad. Para algunas tribus del norte de África la herradura es un talismán de fuerza y poder, mientras que para otros, se trata de un elemento que situado cerca del lugar donde muere un familiar le servirá de protección en su viaje hacia el mas allá. Dentro de los muchos rituales que encontramos en torno a la herradura, existe uno de carácter adivinatorio que hemos considerado interesante dada la simplicidad que nos ofrece. Cuando veremos tan solo que se trata de realizar un sencillo rito y proceder después a observar la forma en que cae el elemento protagonista que es la herradura.
INDICACIONES
En general el ritual adivinatorio que nos ocupa pretende indicarnos como se desarrollaran los acontecimientos de los caminos que nos disponemos a iniciar. Es un oráculo ideal para conocer de forma simbólica y figurativa el posible desarrollo del inicio de un proyecto, idea o relación, ya sea comercial, afectiva o familiar.
MATERIALES
Una herradura usada, un producto que haga referencia o tenga relación con aquello que se pretende averiguar, diez velas de color negro, un cuenco o recipiente para contener líquido, licor, zumo o agua, según sea la consulta.
DISPOSICION
Lo primero que debemos hacer a la hora de preparar el ritual adivinatorio es determinar la naturaleza de la consulta, ello nos servirá para saber qué tipo de líquido debemos ofrecer a los espíritus de los caminos y de qué forma tenemos que efectuar el lanzamiento de la herradura. Veamos algunos ejemplos:
Consultas sentimentales: llenaremos el cuenco con agua de rosas. Lanzaremos la herradura con ambas manos y sosteniéndola solo con los dedos corazón.
Consultas laborales o empresariales: llenaremos el cuenco con aguardiente como ofrecimiento a los espíritus y lanzaremos la herradura.
Consultas relativas a la salud: recurriremos a una infusión de plantas aromáticas y el líquido resultante será el que estará en el cuenco. Debemos lanzar la herradura con ambas manos y sosteniéndola solo con las palmas.
REALIZACION
Lo primero que debemos hacer es recurrir a un lugar en plena naturaleza que esté despejado. La tradición nos asegura que lo mejor es realizar el ceremonial desde un cruce de caminos, pero si ello no fuera factible recurriremos al claro de un bosque, preferentemente de robles o encinas. Una vez escogido el lugar debemos acudir a él con todos los elementos necesarios para el ritual y colocarlos según muestra el esquema orientativo.
En primer lugar limpiaremos la zona del suelo donde vamos a colocar la herradura. Acto seguido situaremos el elemento de la consulta de forma que sus puntas queden orientadas al norte.
En torno a la herradura colocaremos 10 velas negras que tienen la misión de purificar y proteger a la herradura. Una vez situadas las prenderemos con una cerilla de madera y en el mismo orden que han sido colocadas.
Colocados en posición sur permaneceremos unos minutos pidiendo protección para la herradura y mirándola al tiempo que reflexionamos sobre el motivo de la consulta que vamos a realizar.
Pasados unos minutos llenaremos el cuenco con el líquido necesario para efectuar la ofrenda. Una vez que lo tengamos lleno invocaremos:
Espíritus protectores y guías de los caminos y encrucijadas. Escuchen y obedézcanme. Criaturas invisibles que anidan en los senderos. Escuchen y obedézcanme. Vengo a ustedes con esta ofrenda liquida en vuestro honor. Acudo para disipar las dudas y la incertidumbre al respecto de las decisiones que debo tomar.”
Tras la invocación humedeceremos las yemas de los dedos pulgar, índice y corazón de ambas manos y después aplicaremos el líquido al entrecejo. Seguidamente situaremos el cuenco entre el circulo de velas y nosotros.
De nuevo reflexionaremos sobre la consulta y de una forma relajada cogeremos la herradura con ambas manos. Permaneceremos en este estado durante un par de minutos. Después la sumergiremos en el cuenco.
Nos pondremos de pie, cogeremos la herradura con la mano que corresponda según el tipo de consulta a realizar y procederemos a lanzarla hacia atrás y sin mirar.
Cogeremos el cuenco y acudiremos con él al lugar donde ha caído la herradura. Derramaremos todo el contenido del recipiente sobre la ésta, al tiempo que observamos que posición mantiene.
Finalizaremos el ritual tras efectuar la lectura de la herradura, que veremos en el cuadro complementario se basará en el dirección a la que apunte. Al terminar agradeceremos a los espíritus de los caminos sus respuestas:
Entidades protectoras de los caminos. Espíritus de las encrucijadas. Han hablado. Se han manifestado. Gracias por vuestros consejos que me comprometo a considerar y tener en cuenta con el mismo respeto con que he venido a solicitarlos.”
Realizada la invocación acudiremos al círculo de fuego que forman las velas y las apagaremos una a una, manteniendo el mismo orden que hemos empleado para prenderlas.
INTERPRETANDO LA HERRADURA
En general este tipo de oráculo nos ofrece 8 posiciones de lectura, cada una de ellas vinculada a una orientación basada en los puntos cardinales. Solo hay una excepción de lectura: si la herradura tras ser lanzada resulta que cae en punta y termina por clavarse en el suelo, indicara que no puede dar respuestas y que la pregunta que hemos formulado o no era la adecuada o no es un momento optimo para ejecutarla.
NORTE: la luz está en el camino. El éxito parece estar asegurado. Todo lo que nos propongamos tiene posibilidades de llevarnos al éxito. Debemos convertirnos en los líderes de la situación. Es preciso actuar con firmeza pero con templanza.
NORESTE: tenemos muchas posibilidades de éxito, pero debemos aprender a potenciar más la imaginación. No debemos dar las cosas por sabidas ni esperar a que los demás resuelvan nuestros problemas. El camino se abre ante nosotros, pero nadie nos dirá como debemos recorrerlo.
ESTE: es momento de empezar a pasar a la acción. Las ideas, los proyectos y los consejos, no tendrán el resultado que esperamos si no dejamos de pensar y comenzamos a actuar. La herradura nos dice que el camino se demuestra andando y no contando el resultado de las rutas de los demás.
SUDESTE: debemos tener precaución con nuestras palabras, con los consejos y comentarios que hacemos a los demás, puede que no estemos rodeados de personas adecuadas. Debemos ser prudentes y, sin llegar a desconfiar, mantener los secretos de nuestro camino o proyecto.
SUR: el materialismo, los intereses y un extremado sentido práctico de las cosas nos hace perder perspectivas, ideas e intereses. Nuestro camino estará plagado de situaciones que habrá que resolver y a las que no siempre sabremos enfrentarnos adecuadamente.
SUROESTE: para recorrer el camino debemos, en primer lugar, aprender a dejar fuera de nuestra vida aquello que ya no sirve. El oráculo asegura que no podemos cargar con un bagaje viejo para recorrer un camino que siempre es nuevo. Debemos revisar nuestros viejos conceptos.
OESTE: las adversidades no se harán esperar. Llegan tiempos de oscuridad y de confusión, malos entendidos, disputas, rencores y rencillas. No es buen momento para arriesgarse en nuevas empresas ni para iniciar nuevos tránsitos de vida. No estamos condenados al fracaso, pero si al cansancio.
NOROESTE: el sendero a recorrer puede estar lleno de éxitos y sorpresas para los que debemos estar preparados. La experiencia, la paciencia y el conocimiento serán las mejores armas para salir airosos y triunfantes de la empresa propuesta.


ORACIONES Y PLEGARIAS DEDICADOS A LA LUNA
La que yo uso para los rituales de Luna Llena es ésta:
"Maravillosa Señora de la Luna, tú que das la bienvenida al anochecer con besos plateados.
Señora de la Noche y de todas las magias, quien recorre las nubes en cielos ennegrecidos y vierte luz sobre la fría Tierra.
Oh, Diosa Lunar, la creciente, quien hace y deshace sombras, reveladora de misterios pasados y presentes, quien atrae los mares y gobierna las mujeres.
Madre Lunar, infinitamente sabia, doy la bienvenida a tu joya celestial en el creciente de tus poderes con un rito en tu honor."
Otra oración:
"Madre Luna que vives de noche, que nos envuelves con tus rayos de plata, Señora del silencio y la oscuridad, que nos muestras el camino para que no tropecemos y nos iluminas la tierra sobre la que caminar, ahora que estás en la cumbre de tu poder te rendimos honores. Aleja de nosotros cualquier tipo de mal, protege a quienes amamos, neutraliza a nuestros enemigos, danos paz, salud y prosperidad."