El culto a los astros, planetas y satélites, se remonta a eras muy remotas. Al parecer, eran venerados como principales generadores de energía y vida, en particular, el Sol y la Luna. El Sol había sido venerado como una principal fuente de energía, mientras que la Luna era considerada en magia como un elemento traidor y succionador, ya que se consideraba que extraía las energías vitales.
En el Antiguo Egipto, Ra era la personificación del Sol. En antiguos cultos la Luna representaba a Lilith, Hécate, Ishtar...y casi siempre les eran atribuidas características no demasiado positivas.
Matizando un poco más podríamos considerar al Sol y la Luna como dos principios opuestos, es decir, el Sol sería el principio de emisión-masculino-y la Luna, el principio de absorción-femenino-. En efecto, el Sol transmitiría las energías vitales y la Luna, principio de absorción, extraería las energías negativas depositadas en nuestro campo.
Partiendo de estos principios es posible ejecutar ciertos rituales mágicos en los que cobran un papel importante el Sol y la Luna. Es lo que se conoce como magia solar y magia lunar.
Se afirma que el hombre es más apto para la magia solar y la mujer es más apta para la magia lunar. En nuestra opinión teniendo en cuenta la tesis de los principios opuestos y la importancia que ambos tienen, sería importante que tanto en un tipo de ritual como en el otro oficiasen un hombre y una mujer conjuntamente. Es así como las energías se equilibran y todo fluye armónicamente.
RITUAL
SOLAR LUCITANO PARA VENCER LOS MIEDOS
Parece
ser que los antiguos lucitanos (los actuales portugueses) tenían un
profundo respeto por el sol. Creían que les podía dar la fuerza en
la batalla pero, además, pensaban que el astro rey era poco menos
que el dios capaz de mitigar todos los miedos cuando era invocado en
ceremonia ritual como la que veremos seguidamente. Merece la pena
destacar que el rito que nos ocupa está siendo practicado en la
actualidad por seguidores de distintas tradiciones esotéricas
precisamente con los mismos fines: obtener la fuerza del sol para
mitigar traumas y carencias energéticas.
INDICACIONES
A
grandes rasgos este tipo de ritual es de orden energético y
emocional, por tanto, vamos a tener que trabajar nuestros centros
vitales o de energía que reciben el nombre de chakras.
Si
bien en la ceremonia original lo que se potenciaba era la fuerza del
corazón y de las manos, en la versión adaptada nos concentraremos
en potenciar la eliminación de los miedos o traumas que
supuestamente están anclados en los siete chakras básicos:
Sacro:
se encuentra entre el sexo y el año. Regula todo lo material.
Debemos trabajarlo para eliminar los miedos o dudas en el terreno del
dinero, el trabajo, las inversiones, etc.
Púbico:
lo podemos localizar en el pubis. Está vinculado con la fertilidad,
tanto física como material. Debemos regular este chakra con la
energía solar si tememos emprender nuevas acciones, arrancar
negocios, iniciar nuevas relaciones, tener hijos, etc.
Umbilical:
está un par de dedos por debajo del ombligo. Este centro de energía
se encarga de regular todo lo relativo al alimento vital. Dicho de
otra forma debemos trabajarlo en ritual cuando aquello que llega a
nuestra vida no nos sienta bien o cuando la experiencia vital que
estamos llevando hace que nos sintamos “indigestos” con nuestra
persona o con quienes nos rodean.
Solar:
lo encontramos en el plexo solar. Desde siempre ha estado asociado al
corazón y es el chakra mediador que regula el equilibrio entre
cuerpo y mente, entre lo que pensamos y lo que decimos. Debemos
trabajarlo cuando temamos no estar siendo coherentes entre lo que
decimos y luego hacemos. También cuando notemos síntomas de
desconcierto a nivel general.
Laríngeo:
se encuentra en la laringe y es el chakra de la comunicación.
Debemos ritualizarlo cuando temamos hablar, comentar, afirmar o
definir situaciones y siempre pensemos que podemos no estar a la
altura de las circunstancias de los demás.
Pineal:
está en el entrecejo, es el punto energético de la intuición de la
claridad mental y de las ideas. Debemos limpiarlo o reactivarlo
cuando creamos que padecemos confusión mental y siempre que vivamos
etapas de desanimo emocional.
Coronario:
podemos localizarlo en la coronilla y se dice que es el chakra de la
espiritualidad y que suele manifestarse de forma irregular cuando
padecemos alteraciones en nuestras creencias o cuando se nos intentan
imponer nuevos dogmas o formas de pensamiento. Debemos trabajarlo
siempre que pensemos que estamos entrando en una crisis de identidad.
Se
recomienda utilizar como ingrediente crema de protección solar. Como
es lógico este es un añadido de los nuevos tiempos, pero aunque
llevemos a cabo el ritual a primera y última hora de la tarde que es
cuando la luz del sol tiene menos fuerza, no debemos desestimar
proteger la piel adecuadamente.
MATERIALES
Tantas
puntas de cuarzo blanco como chakras deseemos activar o regular.
DISPOSICION
Debemos
llevar a cabo el ritual tumbados, a ser posible sobre la arena de la
playa o en su defecto sobre la tierra. Los antiguos consideraban que
hacerlo sobre hierba o plantas dificultaba la acción del sol.
Como
en otro tipo de ceremonias lo mejor para estos casos es realizar el
ritual completamente desnudo de forma que el sol esté en contacto
con nuestra piel directamente. En el caso de que no sea posible,
utilizaremos la menor ropa posible.
REALIZACION
Tenemos
que realizar el ritual dos veces al día por espacio de tres días
seguidos. Empezaremos siempre por la tarde, de forma que la última
práctica la haremos en una sesión de mañana. Cuando ejecutemos las
sesiones de la tarde, que es cuando el sol decae nos centraremos en
eliminar aquello que nos preocupa o a lo que le tememos. Cuando
realicemos las sesiones matinales deberemos centrarnos en incrementar
nuestra fuerza y poder.
Nos
tumbaremos cómodamente y colocaremos sobre el chakra o punto de
energía el cuarzo.
Cerraremos
los ojos y nos concentraremos en la presión que ejerce el cuarzo
sobre el cuerpo. A medida que respiramos debemos notar que el cuarzo
vibra con nosotros. Una buena forma de imaginar esta acción será
que al inhalar el aire imaginemos que el cristal se expande y que al
exhalar se contrae. Debemos permanecer así durante unos cinco
minutos.
Abriremos
los ojos y sin mirar al sol nos concentraremos en recibir su energía.
Lo ideal es que nos imaginemos que sus rayos inciden directamente en
el cuarzo que está en el chakra. Acto seguido invocaremos:
“Sol
de poder. Sol de fuerza. Sol de energía. Amado sol, padre protector
y señor de la luz, elimina de mi persona el temor, el miedo, la
angustia y la inseguridad. Amado sol, haz que aquello que me impide
ser osado y valeroso desaparezca de mi vida. Quema mis temores
personificados en el cristal que me acompaña para que nunca más
perturben mi existencia.”
Una
vez que hayamos realizado la invocación imaginaremos que la energía
negativa se va de nuestro cuerpo y que con ella viajan los temores e
inseguridades que nos acompañan.
Permaneceremos
en el lugar hasta que el sol desaparezca. En dicho momento podremos
abandonar el recinto llevándonos el cuarzo con nosotros o
enterrándolo en el mismo lugar en el que hemos efectuado el rito.
Recordemos que volveremos al mismo emplazamiento al día siguiente
por la mañana, justo a la salida del sol.
Por
la mañana debemos seguir el mismo proceso ya que hemos visto con
anterioridad, la diferencia es que debemos imaginar que el sol
insufla energía positiva y fortificadora a través del cristal. En
este caso invocaremos:
“Sol
de poder. Sol de fuerza. Sol de energía. Amado sol, padre protector
y señor de la luz, insufla en mí tu energía. Que tus rayos de luz
iluminen mi ser y me den fortaleza en aquellos aspectos que mi
persona necesita.”
RITUAL
CABALISTICO PARA VENCER A LOS ENEMIGOS
No
podemos decir que la cábala, como sistema filosófico, sea un arma
arrojadiza ni tampoco una filosofía que persigue lo bélico. Sin
embargo, dentro de la tradición sí se permite que el oficiante
practique algunos rituales para su defensa. El caso que nos ocupa es
una sencilla invocación para eliminar de nuestra vida las
conspiraciones y el poder que tienen los enemigos sobre nosotros.
MATERIALES
Seis
velas de color negro, un papel de pergamino, tinta virgen de color
negro, pluma de ave.
REALIZACION
Para
la ejecución del ritual debemos contar con una piel o papel de
pergamino que sea lo más grande posible, ya que debemos trazar en él
una estrella de seis puntas (con la pluma y la tinta virgen) y
después deberemos recortarla. La estrella de seis puntas se
convertirá de esta forma en la figura talismánica protectora del
ritual a la vez que ejercerá una influencia mágica. Una vez que
tengamos la estrella la situaremos sobre el altar y le pediremos
protección para el ritual que ejecutaremos al aire libre.
Acudiremos
a un lugar aireado, preferentemente en lo alto de una montaña. Allí
entraremos en relajación. Nos concentraremos en nuestros enemigos,
en los rumores que producen, en el mal que nos hacen. Si conocemos su
rostro podemos incluso pensar en ellos.
Mojando
la pluma en la tinta virgen de color negro escribiremos en el centro
de la estrella del pergamino la siguiente invocación a los genios y
entidades de la cábala:
“Oh,
genios de la cábala, presten atención al corazón de mis enemigos y
debilítenlo. Escuchen como sus voces se oponen a la mía y como sus
acciones interfieren las que yo hago. Hagan que sus voces callen y
que sus acciones se detengan. Genios de la cábala, logren que mis
enemigos piensen en el bien en lugar del mal. Genios de la cábala,
que Dios omnipresente y omnipotente, me traiga la victoria. Amén.”
Una
vez escrito el texto, debemos situar la estrella en el suelo y
colocar en cada una de sus puntas una vela negra que tiene la
finalidad de iluminar el camino de la victoria y protegernos.
Cuando
tengamos prendidas las velas nos sentaremos junto a la estrella y
repetiremos en voz alta, con fuerza y empuje y por seis veces, la
invocación que hemos escrito. Tras la última invocación nos
alzaremos y elevando los brazos al cielo clamaremos:
“Yo
soy el poder. Yo soy la fuerza. Yo soy la victoria.”
Realizada
la invocación nos sentaremos de nuevo y observaremos las velas
imaginando que a medida que arden y se consumen así se consumen los
enemigos.
Cuando
las velas se hayan consumido hasta el final, dado que ardían sobre
el papel de pergamino, seguramente lo habrán cubierto con su cera
casi totalmente. Recogeremos el paquete y lo enterraremos en plena
naturaleza, pensando en que con él enterramos a los enemigos.
Al
hacerlo invocaremos:
“No
tienen fuerza. No pueden conmigo. No tienen poder. No son nada.
Vuestra lengua ha sido silenciada. Vuestros ojos ya no saben en qué
dirección mirar. Vuestras manos no responden a las acciones en mi
contra. Vuestros pies no pueden llevarlos a mi camino. No tienen
fuerza. No pueden conmigo. No tienen poder. No son nada.”
Tras
esta acción daremos por finalizado el ritual. Abandonaremos el lugar
y posteriormente y como refuerzo, invocaremos la primera oración a
los genios de la cábala, cada día durante seis seguidos, antes de
acostarnos.
RITO
BEREBERE CONTRA LOS ENEMIGOS
Para
los berebere los enemigos no son luchadores en sí, sino que pueden
llegar a ser aquellos que generen una contienda. Los berebere piensan
que la precaución siempre es poca y consideran que si no se tiene
paz interior y a los enemigos controlados, la batalla puede aparecer
en cualquier momento. Para trabajar con este ritual debemos contar
con arena, evidentemente del desierto y una hoja de palmera. Una vez
que tengamos estos ingredientes debemos pensar en nuestros enemigos,
ya sea evocando su nombre y su rostro en la mente o bien, si
desconocemos quiénes pueden ser, pensando en general.
Extenderemos
la arena sobre una superficie plana pero de forma que quede
distribuida en circunferencia. Después con una parte de la hoja de
palmera que utilizaremos como útil de escritura escribiremos los
nombres de los enemigos. Si no los tenemos pondremos la palabra
enemigos.
Tras
la acción anterior debemos concentrarnos en erradicar el poder y la
fuerza que tienen los enemigos, para ello cogeremos unas hojas de
palmera con ambas manos y al tiempo que pensamos en aplastar a las
fuerzas del mal que nos rodean, procederemos a golpear la arena hasta
conseguir borrar todas las palabras que hemos escrito en ella,
mientras efectuamos esta acción debemos pensar que así como se
disgrega la arena lo hace también la fuerza de los enemigos.
RITUAL
DE SANACION DEL ARCANGEL SAN RAFAEL
Los
ángeles son potestades divinas que aparecen en todas las culturas.
Pero de la misma forma que la fe puede sanar y la intervención de
los dioses también parece hacerlo, no he querido pasar por alto este
sencillo ritual angélico de sanación.
Se
afirma que esta entidad, el arcángel san Rafael, es una energía
protectora del hogar, la tierra, los animales y las personas. En la
tradición católica se le conoce como la potestad capaz de curar
todo tipo de dolencias.
Para
llevar a cabo el ritual debemos situarnos en nuestra habitación de
trabajo un miércoles entre las siete y ocho de la tarde. Sobre el
altar o mesa de invocaciones situaremos una vela amarilla en la que
escribiremos las palabras “arcángel san Rafael” y junto a ella
el término “curación”. Prenderemos la vela con una cerilla de
madera y mientras observamos su combustión procederemos a
reflexionar sobre qué es lo que deseamos sanar o a quién queremos
enviar nuestra energía curativa y para qué.
Una
vez que tengamos claros los deseos de curación procederemos a
escribirlos en el papel amarillo. Tras redactarlos en la trasera del
papel escribiremos cuatro veces el nombre del arcángel y bajo el, de
nuevo, la palabra curación. Tras leerlo debemos doblarlo en cuatro
partes y acto seguido lo quemaremos en el fuego de la vela procurando
que las cenizas caigan en un plato metálico. Mientras el papel arde
y recogemos las cenizas recitaremos:
“Glorioso
arcángel san Rafael, medicina de Dios, que guiaste a Tobías en su
viaje para cobrar la deuda de Gabelo, le preparaste un feliz
matrimonio y devolviste la vista a su anciano padre Tobit, guíanos
en el camino de la salvación, ayúdanos en las necesidades, haz
felices nuestros hogares y danos la visión de Dios en el cielo.
Señor, que diste a tu hijo Tobías como compañero de viaje al
arcángel Rafael, concédenos la gracia de estar siempre protegidos
por su custodia y asistidos por ti. Poderoso arcángel tú que todo
lo puedes, escucha. Poderoso san Rafael arcángel, bendice el cuerpo
de (indicaremos el nombre de la persona) para que pueda sanar
(indicaremos la dolencia que padece). Poderoso arcángel, atiende mis
ruegos y así como el fuego hace que el papel se desintegre en
ceniza, haz tú que la enfermedad se disgregue.”
ANTIGUO
RITUAL GRIEGO DE MORFEO
Morfeo
es uno de los dioses griegos más relevantes. Se le atribuye el poder
del sueño y se cuenta que es la entidad encargada de velar por
nuestro cuerpo y alma mientras dormimos. Los griegos creían que
Morfeo era algo así como un guía espiritual y que se comunicaba con
los hombres mientras ellos dormían. La tradición popular aseguraba
que cuando los griegos tenían que tomar una decisión relevante o
cuando necesitaban expandir su conciencia e incluso potenciar su
espiritualidad se dejaban caer en los brazos de Morfeo.
En
contra de lo que podemos pensar no hubo un solo templo sino varios
dedicados a la conexión con esta entidad. ¿Cómo sintonizar?
Simplemente realizando un sencillo ritual que propiciaba el sueño. A
grandes rasgos no podemos decir que existiera un único rito para
generar el sueño, de entre los diferentes posibles, destacamos el
que consideramos el más fácil de realizar en nuestros días.
INDICACIONES
Obtener
claridad mental y de acción sobre una idea o proyecto personal.
Lograr
sintonizar con nuestro yo interior para descubrir los mensajes del
subconsciente.
MATERIALES
Un
lecho de hojas frescas en el caso de realizarlo en el interior del
hogar o de una cueva.
Si
la práctica se lleva a cabo en plena naturaleza, será recomendable
situarnos sobre la hierba, o también en un lecho de hojas, nunca
sobre tierra o sobre la arena de una playa.
Dos
velas, una de color blanco y la otra negra. Ambas deberán estar
prendidas durante todo el ritual.
Un
objeto personal que represente lo que deseamos soñar. En el caso de
no encontrar elemento alguno que nos genere comodidad y vinculación
con nuestro objetivo podemos recurrir a un papel de pergamino en el
que escribiremos las palabras que tengan relación con nuestro anhelo
onírico. Guardaremos dicho objeto o el pergamino en el interior de
una bolsa de color negro, que es el tono de la protección.
Denominaremos a este objeto bolsa de petición.
Una
brújula, una piedra imán (magnetita) y dos vasos o recipientes que
contengan agua de rio o lago, nunca agua de mar.
Cinco
piedras de rio, que suelen estar vinculadas con la energía emocional
y que nos servirán para marcar puntos magnéticos de disposición en
el ceremonial.
DISPOSICION
Localizaremos
un lugar aislado y tranquilo, preferentemente en plena naturaleza en
el que podamos realizar el ceremonial sin miedo a ser molestados. Una
vez que hayamos encontrado el recinto adecuado debemos trazar en él
un círculo lo suficientemente grande como para poder permanecer en
el interior.
Situaremos
la brújula en el centro del círculo y colocaremos en cada uno de
los puntos que destacamos seguidamente una de las piedras de rio:
Este:
zona en la que después ubicaremos la cabeza.
Noreste
y sudeste: posiciones en las que deberemos situar las palmas de las
manos.
Noroeste
y sudoeste: lugares en los que colocaremos nuestros pies al dormir.
Una
vez que hayamos dispuesto los elementos anteriores debemos prender
las velas con una cerilla de madera y situar la negra orientada al
norte y la blanca al sur. Por lo que se refiere a la piedra imán,
tenemos que ubicarla justo en el centro del circulo, allí donde
inicialmente hemos puesto la brújula que debemos retirar y sacar del
circulo cuando hagamos el ritual.
En
cuanto a los vasos o recipientes con agua, deberán situarse al lado
o por debajo de las velas negra y blanca.
REALIZACION
Una
vez que hayamos ejecutado todos los pasos anteriores podemos decir
que ha llegado el momento de concentrarnos en la realización del
ritual. Como hemos visto el objetivo básico es tumbarnos y dormir.
Eso sí, buscando tener un sueño que luego pretendemos recordar ya
que se supone que contendrá un mensaje que resultara interesante o
clarificador.
Debemos
tener paciencia de que el interior del círculo desde el que
llevaremos a cabo la práctica es algo así como nuestro templo. Es
un lugar sagrado en el que estaremos tranquilos y protegidos. Es
bueno que ya desde el mismo momento que tracemos el círculo lo
hagamos relajadamente pensando que estamos generando un espacio
personal único en el que luego dormiremos.
Nos
situaremos en pie, en el centro del círculo llevando entre nuestras
manos la bolsa que contiene el pergamino u objeto que simboliza lo
que deseamos soñar. Cerraremos los ojos y nos concentraremos en la
idea que nos ha llevado hasta allí.
Nos
tumbaremos bocabajo efectuando la posición del hombre total de
manera que nuestra cabeza quede orientada al este. Separaremos los
brazos de forma que con nuestras manos podamos tocar las dos piedras
que marcan las posiciones noreste y sudeste. Por lo que se refiere a
las piernas, las dejaremos ligeramente separadas hasta conseguir que
los pies estén enfocados hacia el noroeste y sudoeste
respectivamente.
En
esta posición la bolsa de petición deberá quedar cubierta por
nuestro plexo solar. Debemos notar en contacto con ella, incluso
aunque pueda resultar molesta por el volumen que contiene la pieza de
su interior.
Una
vez colocados debemos respirar profundamente cinco veces imaginando
que el aire al entrar en nuestro cuerpo toma contacto con la bolsa de
petición.
Cuando
ya estemos relajados, nos daremos la vuelta, teniendo la precaución
de coger la bolsa para situarla sobre el plexo solar. Debemos
centrarnos en la idea de que vamos a dormir, que deseamos soñar y
que posteriormente recordaremos el sueño. Cerraremos los ojos y nos
dejaremos llevar hasta caer en los brazos de Morfeo.
Cuando
despertemos, no debemos incorporarnos con prisas ya que ello podría
afectar al recordatorio del sueño. Lo primero que debemos hacer es
repetirnos mentalmente la frase “sé que he soñado y quiero
recordar”. Bastara con repetir esta frase tres o cuatro veces.
Después incorporándonos con mucha suavidad, tomaremos la piedra
imán entre nuestras manos y dejaremos que la mente viaje en busca de
lo que ha soñado.
RITO
ADIVINATORIO VIKINGO DE LAS ONDINAS
Dentro
de la amplia variedad de los llamados “seres de lo invisible” las
ondinas se supone que son mujeres dotadas de una especial belleza y
cuya finalidad es seducir a los hombres. Podemos encontrar ondinas en
numerosas partes del mundo, aunque el ritual que veremos a
continuación parece entroncar directamente en algunas de las
tradiciones marineras que se conocen de los vikingos.
En
teoría una ondina es una dama de pequeño tamaño, pero dotada de un
gran poder de seducción. Se dice de ellas que tienen largos cabellos
que a veces peinan con fines mágicos y que incluso quien consiga
obtener un mechón de ondina, estará siempre protegido de las
inclemencias del tiempo, las tormentas marinas y las adversidades de
la vida.
El
lugar natural en el que presuntamente habitan las ondinas es el agua,
no es de extrañar, por tanto, que se las vincule con el terreno de
las emociones y concretamente con el amor. De hecho de la misma forma
que se asegura que las ondinas tienen la misión de proteger y velar
por la felicidad y el bienestar de los navegantes, también indica la
tradición que justamente en las orillas de ríos y lagos, se
manifiestan bajo las aguas efectuando seductoras posiciones para así
capturar a quien las ve.
El
ritual que efectuaremos seguidamente pertenece a la antigua tradición
vikinga y tiene por objeto visualizar en el agua el rostro de la
persona que un día nos amara. El rito toma como base la leyenda de
que la ondina se aparece bajo las aguas. Se trata de una ceremonia
muy sencilla, exclusivamente destinada a los hombres. Al parecer los
marineros vikingos solteros, antes de partir en ruta de pesca o viaje
de guerra y conquista, llevaban a cabo esta práctica y le pedían a
las ondinas que les mostrasen el rostro de la que sería su amada.
INDICACIONES
Obtener
protección en el amor y las relaciones de pareja. En este caso se
trata de pedirles a las ondinas que velen por el mantenimiento de
nuestra pareja.
Lograr
visualizar el rostro de la persona amada. Se trata de conseguir ver
un rostro en el interior del agua o una imagen que nos genere una
visión de alguna persona amada.
MATERIALES
Un
puñado de frutos secos con cascara, como nueces, castañas,
avellanas, bellotas o almendras. Según cuenta la leyenda las ondinas
les encantan este tipo de alimento que ellas al no poder salir del
agua no pueden tomar por sí mismas.
Pequeñas
piedras, tantas como número de años tengamos.
Una
moneda de curso legal, que utilizaremos como ofrenda de
agradecimiento al finalizar el ritual.
REALIZACION
El
mejor lugar para llevar a cabo esta práctica es, sin lugar a dudas,
cerca de un rio o lago al que podamos acceder para bañarnos sin
peligro alguno. Además dado que el baño previo a la realización
del ritual deberemos hacerlo totalmente desnudos, lo ideal será
disfrutar de una cierta privacidad.
Antes
de comenzar con la práctica debemos meditar al respecto de nuestros
objetivos, es decir, sobre la finalidad que tiene el ejercicio a
ejecutar. Lo ideal será sentarnos en la orilla y al tiempo que
miramos las aguas, nos concentraremos en el motivo que nos ha llevado
hasta allí.
En
el caso que estemos deseando la protección de las criaturas
invisibles para nuestra relación sentimental, debemos cerrar los
ojos e imaginarnos junto a la pareja en actitud de felicidad. Si lo
que pretendemos es conocer el rostro de nuestra futura pareja, como
es lógico, debemos desechar de nuestra mente la imagen de cualquier
persona, para ello lo mejor será vernos a nosotros mismos. Si
fijamos la atención en la imagen de nuestro rostro, nos resultara
más fácil no perder la concentración. En el supuesto de que
deseemos preguntarles a las ondinas por una persona determinada que
nos agrada y que queramos saber si al final será nuestra pareja,
durante todo el ejercicio debemos mantener en nuestra mente la imagen
de dicha persona.
Tras
los periodos de reflexión anterior nos quitaremos la ropa y
totalmente desnudos procederemos a introducirnos en el agua llevando
en la mano derecha un puñado de frutos secos.
Debemos
permanecer de pie en el agua, sumergir en ella la mano que porta la
ofrenda de frutos para las ondinas y abrirla lentamente, dejando que
la corriente se encargue de repartir el alimento.
Una
vez que hayamos repartido el alimento y manteniendo una profunda
actitud de relajación y de respeto por lo que estamos haciendo
debemos sumergirnos en el agua, hundiéndonos totalmente en ella. En
el caso de no saber nadar, bastara con que nos agarremos a un
saliente de la orilla y nos pongamos en cuclillas sumergiéndonos al
máximo. Lo más importante es que durante breves segundos toda
nuestra cabeza quede sumergida en el agua.
Tras
el bautizo ceremonial procederemos a salir del agua, nos vestiremos y
nos sentaremos de cara al lugar en el que hemos efectuado el baño.
De nuevo llevaremos a nuestra mente el objetivo por el que estamos de
dicho lugar. Pasados unos minutos de reflexión efectuaremos la
siguiente invocación:
“Poderosas
ondinas, emperatrices de las aguas, reinas de los fondos marinos,
princesas de las olas, escúchenme. Vengo a ustedes con la humildad
que todo humano debe tener para con los otros seres que habitan estos
parajes. Vengo con respeto y cariño. Me he sumergido y purificado en
las aguas que ustedes gobiernan, les he ofrecido los presentes de la
tierra y ahora pido su ayuda.”
Tras
la invocación procederemos a tomar otra porción de frutos secos que
iremos lanzando de uno en uno al agua, siempre en dirección a la
zona de baño y con los ojos cerrados. Cada vez que lancemos un fruto
debemos pensar en el objetivo por el que estamos allí. Si buscamos
protección afectiva al lanzar diremos “quiero proteger mi amor”.
En el caso que estemos buscando conocer a nuestra pareja, indicaremos
“quiero descubrir a mi amada”.
Acto
seguido nos acercaremos al agua de forma que podemos observarla bien.
Después procederemos a ir lanzando las piedras que representan los
años que tenemos. Cada vez que tiremos una piedra formara una onda,
que debemos observar atentamente. Hasta que la onda no desaparezca no
tiraremos una nueva piedra.
Al
realizar el punto anterior no debemos tener prisa. Tenemos que dejar
que las aguas sigan su curso normal. El tiempo de observación de las
ondas será lo que determinara que tengamos o no una visión. Tras
lanzar la última piedra esperaremos unos instantes y luego daremos
por finalizado el ritual.
Puede
que durante la observación veamos algún rostro o que venga a
nuestra mente la imagen de una persona conocida o no. Debemos
retenerla en la mente pues ese será el resultado del ritual. En el
caso de estar solicitando una protección para nuestro amor es
posible que observemos la imagen de una situación, de una persona
que resulte conocida, etc. Esta visión no debe tomarse al pie de la
letra, sino como orientativa al respecto de algún posible peligro
que pueda afectar a nuestra relación de pareja. Ello no quiere decir
que si vemos el rostro de un enemigo él pueda hacer tambalear
nuestra relación aunque sería bueno tenerlo en cuenta por si acaso.
Como siempre que trabajamos con energías mágicas los resultados
deben tomarse con mucha prudencia y reflexionarse con calma.
En
ocasiones el operador no percibe resultado alguno y sucede que horas
después del ritual e incluso cuando duerme sueña con alguna imagen
que alude a lo que ha consultado. Por supuesto, no queremos engañar
a nadie, a veces el resultado no se produce ¿Qué ha fallado? Quizá
la concentración.
Una
vez que hayamos finalizado la fase de visión de las aguas
procederemos a efectuar una invocación de agradecimiento:
“Moradoras
de las aguas, grandes señoras del elemento líquido, reino de las
emociones, gracias por estar conmigo. Gracias por recibirme, por
acompañarme y por permitir que haya compartido con ustedes estos
momentos tan especiales. He venido a ustedes con respeto y amistad.
Les he ofrecido los alimentos de la tierra y ahora, como amigo,
marcho y les entrego un último presente: el metal de los hombres.”
Tras
la invocación anterior nos pondremos en pie y, con los ojos
cerrados, lanzaremos al agua la moneda que simboliza el presente de
agradecimiento.
RITUAL
LUNAR BABILONICO
Nuestro
satélite es, sin ningún género de dudas, un gran elemento
propiciador de mitos y leyendas. La luna ha sido bendecida por las
culturas con el atributo de los dioses, baste recordar por ejemplo
que los babilonios la llamaron Ishtar, los fenicios Astarté, los
frigios Cibeles y los griegos Selene. En torno a la luna encontramos
decenas de rituales, pero hemos considerado interesante destacar uno
de supuesto origen babilónico, aunque existen discrepancias al
respecto de si podría o no ser de origen egipcio. En cualquier caso
sabemos que los sacerdotes babilonios, respetaban profundamente a
nuestro satélite y que recurrían a él a través de ceremonias,
canticos e incluso a través de la observación, para que les guiase
y orientase.
Para
los babilonios Ishtar, la luna representaba a la gran madre, por
tanto, se convertía en un principio activo de la fertilidad, del
poder generador de las cosas. En otro sentido la diosa vinculada a la
luna era al tiempo la reina de los cielos y los augures babilonios
creían que en ellos podía estar escrito no solo el destino de los
hombres, sino también las respuestas a todas sus dudas. Con valores
como los referenciados no es de extrañar que el ritual que nos ocupa
tuviera por objeto la fertilidad de las ideas y el renacer de los
bienes. Los adivinos babilonios recurrían a la luna como fuente de
inspiración para generar nuevas acciones y para tener su apoyo en la
gestión de sus ideas. Al parecer, luego de una serie de invocaciones
fijaban su mirada en la luna llena, se abstraían y el satélite les
servía como hilo conductor hacia la expansión de la conciencia.
INDICACIONES
Potenciar
el nacimiento de ideas vinculadas con los bienes materiales y la
obtención de la riqueza y el éxito en general.
MATERIALES
Precisaremos
varios metros de cinta de tela de color amarillo, dado que esta
tonalidad es la que representa al sol, como complemento del poder de
la luna, pero al tiempo se configura o simboliza el poder de lo
material y la riqueza. La cinta de tela deberá ser lo
suficientemente larga como para poder describir con ella un gran
triangulo de al menos un par de metros por lado.
Una
pieza de oro. En este caso bastara un anillo, cadena, etc. El oro
implica el éxito y el triunfo y no necesariamente debemos vincularlo
con la obtención de dinero, sino con la ganancia de honores y
reconocimientos.
Tres
antorchas o en su defecto tres velas. Los antiguos augures empleaban
antorchas cuyo mango estaba envuelto por una tela de color
amarillento o dorado. En este caso podemos usar antorchas o bien
recurrir a velas de color dorado.
DISPOSICION
Lo
aconsejable es llevar a cabo este ritual al aire libre, ya sea desde
la terraza de casa o desde un paraje natural. Pensemos que el
objetivo poder fijar la mirada en la luna durante un buen rato, de
manera que cuanto más horizonte de visión tengamos tanto mejor.
En
la zona escogida debemos trazar un triangulo equilátero con la cinta
de tela amarilla. Lo correcto será que uno de los vértices del
triangulo apunte directamente en dirección al horizonte por el que
veremos la luna.
Una
vez trazado el triangulo que delimitara la zona sagrada de la
profana, procederemos a colocar en cada uno de los vértices la
antorcha o vela. Seguidamente en el vértice que estará orientado a
la luna depositaremos la pieza de oro, y en los otros dos vértices
situaremos pétalos de flores blancas.
REALIZACION
Ya
hemos advertido que este ritual debe celebrarse cuando la luna está
en la fase de llena, siendo lo más aconsejable que la operación se
ejecute el día en que se encuentra en su máximo esplendor. Antes de
proceder con el ritual es conveniente que el operador se conciencie
al respecto del objetivo del ritual. Recordemos que vamos fijar
nuestra mirada en la luna con el objeto de que dicha observación
abra nuestra mente y nos ayude a recibir señales, ideas, o
intuiciones al respecto para encontrar la mejor forma de obtener el
triunfo. Para todo ello será preciso que dediquemos unos minutos a
pensar en nuestros objetivos, en aquello que deseamos alcanzar.
Observar
la luna es comparable a los trabajos de prospección que podemos
hacer con una bola de cristal, mirando el fuego de una vela o las
llamas de una hoguera. El objetivo es inhibir nuestra parte más
tangible, material y cartesiana para lograr que nuestra creatividad
se ponga en marcha. A veces los resultados no se hacen esperar y en
ocasiones simplemente, tras la observación una idea indeterminada
parece repetirse con insistencia en la mente. En caso de ser así no
debemos desecharla, esa puede ser la señal que estábamos buscando.
Nos
colocaremos en el interior del triangulo unos minutos antes de que la
luna esté frente a nosotros. Emplearemos este tiempo para prender
las velas o antorchas con la ayuda de una cerilla de madera. Acto
seguido nos sentaremos cómodamente, con las piernas cruzadas y
orientados en dirección al vértice que apuntara al horizonte por el
que “transitara” la luna.
Cerraremos
los ojos y tras efectuar una serie de respiraciones profundas,
notando que el aire entra y sale de nuestro interior, nos
relajaremos, dejando que el cuerpo quede suelto y libre de tensiones.
En este momento de debemos pensar en nada concreto, solo centrarnos
en la entrada y salida del aire.
Abriremos
los ojos y aunque sea necesario mover la cabeza comenzaremos a fijar
la vista en la luna. De momento no estamos buscando señales en ella,
por tanto debemos recorrerla con la mirada de una forma natural, de
esta forma empezaremos a sintonizar. Mientras miramos el satélite
efectuaremos esta invocación:
“Poderosa
Ishtar, madre del cielo que nos acompañas desde lo alto, te saludo
como hijo tuyo. Amada Ishtar, tú que tienes la luz que alumbra los
pensamientos, la fuerza que anima los espíritus y la sabiduría que
propicia las buenas acciones, ayúdame. Busco en ti una fuente de
inspiración, busco en tu mirada una señal de aliento, persigo en tu
recorrer por el cielo, la sabiduría y el conocimiento. Te pido, oh
madre celestial, que me ayudes, que me des la fuerza y la intuición
para lograr todos mis propósitos. Gracias señora por dejar que mire
en tu rostro en busca de la inspiración que bendecirá mi vida.”
Debemos
repetir esta operación cuatro veces, una por cada una de las fases
de la luna, es decir, llena, menguante, negra y creciente. Una vez
formulada la invocación, esperaremos a que la luna se encuentre
frente a nosotros. Durante este tiempo de espera y con los ojos
cerrados, reflexionaremos sobre las ideas que estamos buscando o
sobre aquello para lo que precisamos inspiración. Una vez que la
luna esté situada frente a nosotros, efectuaremos cuatro
respiraciones profundas y acto seguido procederemos de la siguiente
forma:
Orientaremos
la visión hacia la parte central de la luna. Debemos, fijar la
mirada, pero parpadeando con naturalidad a fin de que el ejercicio no
afecte a los ojos. Permaneceremos así al menos durante tres minutos.
Al
tiempo que pensamos en aquello que estamos buscando, en la deseada
inspiración, desviaremos ligeramente la mirada y recorreremos con
ella todo el perímetro de la luna, efectuando varias vueltas,
siempre en el sentido de las agujas del reloj.
Tras
el paso anterior volveremos a fijar la mirada en el centro de la
luna. Pasados un par de minutos cerraremos los ojos y nos
concentraremos en el interior de nuestra mente a fin de ver si
hallamos alguna imagen, sensación o pensamiento que nos inspire.
Después volveremos a repetir la operación hasta un total de cuatro
veces en la que abriremos y cerraremos los parpados, destinando al
menos un par de minutos a la observación.
Una
vez que hayamos terminado la cuarta observación debemos permanecer
por espacio de unos minutos con los ojos cerrados y meditando sobre
las señales o sensaciones que hemos tenido. Pasada esta fase
cogeremos la pieza de oro con las manos y mirando nuevamente a la
luna invocaremos:
“Oh,
poderosa diosa lunar, gracias por tu compañía, por la luz que me
guía, por la fuerza de tu presencia. Escucharé y analizaré tus
mensajes, con tanta atención como cariño has utilizado en
ofrecérmelos.”
Tras
la invocación de agradecimiento podemos dar por concluido el ritual,
aunque abandonemos el lugar, debemos dejar que las velas se consuman
hasta el final. Después recogeremos todos los elementos utilizados y
los guardaremos en una bolsa de tela o caja de madera. Pasada una
lunación completa y, de nuevo en día de luna llena, procederemos a
enterrar los restos en un bosque o campo que pueda ser irradiado por
la luz de la luna. Es importante que si hemos percibido alguna
imagen, señal o sensación durante el ritual, tomemos nota de lo
observado. Tengamos presente que la practica solo puede hacerse una
vez cada cuatro lunas llenas. Debemos analizar la visión de forma
desapasionada y objetiva, intentando analizar que puede representar,
a que personas involucra o qué tipo de situaciones podemos ajustar a
lo percibido.
RITUAL
ORACULO CINGARO DE LA HERRADURA
Aunque
de una forma tradicional todo lo que está vinculado con las
herraduras suele asociarse con el pueblo cíngaro de cuyos rituales
nos ocuparemos oportunamente, lo cierto es que no podemos precisar a
quién le corresponde la naturaleza del ritual adivinatorio que nos
ocupa. Son muchos los países europeos e incluso del norte de África
los que se erigen como fundadores o inventores del mismo. De hecho la
magia de las herraduras está presente en España, donde una
tradición nos dice que debemos colocarla tras la puerta de entrada
de la casa para que nos de buena suerte. En Rumania, la herradura se
configuraba como un potente elemento ahuyentador de la negatividad.
Para algunas tribus del norte de África la herradura es un talismán
de fuerza y poder, mientras que para otros, se trata de un elemento
que situado cerca del lugar donde muere un familiar le servirá de
protección en su viaje hacia el mas allá. Dentro de los muchos
rituales que encontramos en torno a la herradura, existe uno de
carácter adivinatorio que hemos considerado interesante dada la
simplicidad que nos ofrece. Cuando veremos tan solo que se trata de
realizar un sencillo rito y proceder después a observar la forma en
que cae el elemento protagonista que es la herradura.
INDICACIONES
En
general el ritual adivinatorio que nos ocupa pretende indicarnos como
se desarrollaran los acontecimientos de los caminos que nos
disponemos a iniciar. Es un oráculo ideal para conocer de forma
simbólica y figurativa el posible desarrollo del inicio de un
proyecto, idea o relación, ya sea comercial, afectiva o familiar.
MATERIALES
Una
herradura usada, un producto que haga referencia o tenga relación
con aquello que se pretende averiguar, diez velas de color negro, un
cuenco o recipiente para contener líquido, licor, zumo o agua, según
sea la consulta.
DISPOSICION
Lo
primero que debemos hacer a la hora de preparar el ritual
adivinatorio es determinar la naturaleza de la consulta, ello nos
servirá para saber qué tipo de líquido debemos ofrecer a los
espíritus de los caminos y de qué forma tenemos que efectuar el
lanzamiento de la herradura. Veamos algunos ejemplos:
Consultas
sentimentales: llenaremos el cuenco con agua de rosas. Lanzaremos la
herradura con ambas manos y sosteniéndola solo con los dedos
corazón.
Consultas
laborales o empresariales: llenaremos el cuenco con aguardiente como
ofrecimiento a los espíritus y lanzaremos la herradura.
Consultas
relativas a la salud: recurriremos a una infusión de plantas
aromáticas y el líquido resultante será el que estará en el
cuenco. Debemos lanzar la herradura con ambas manos y sosteniéndola
solo con las palmas.
REALIZACION
Lo
primero que debemos hacer es recurrir a un lugar en plena naturaleza
que esté despejado. La tradición nos asegura que lo mejor es
realizar el ceremonial desde un cruce de caminos, pero si ello no
fuera factible recurriremos al claro de un bosque, preferentemente de
robles o encinas. Una vez escogido el lugar debemos acudir a él con
todos los elementos necesarios para el ritual y colocarlos según
muestra el esquema orientativo.
En
primer lugar limpiaremos la zona del suelo donde vamos a colocar la
herradura. Acto seguido situaremos el elemento de la consulta de
forma que sus puntas queden orientadas al norte.
En
torno a la herradura colocaremos 10 velas negras que tienen la misión
de purificar y proteger a la herradura. Una vez situadas las
prenderemos con una cerilla de madera y en el mismo orden que han
sido colocadas.
Colocados
en posición sur permaneceremos unos minutos pidiendo protección
para la herradura y mirándola al tiempo que reflexionamos sobre el
motivo de la consulta que vamos a realizar.
Pasados
unos minutos llenaremos el cuenco con el líquido necesario para
efectuar la ofrenda. Una vez que lo tengamos lleno invocaremos:
“Espíritus
protectores y guías de los caminos y encrucijadas. Escuchen y
obedézcanme. Criaturas invisibles que anidan en los senderos.
Escuchen y obedézcanme. Vengo a ustedes con esta ofrenda liquida en
vuestro honor. Acudo para disipar las dudas y la incertidumbre al
respecto de las decisiones que debo tomar.”
Tras
la invocación humedeceremos las yemas de los dedos pulgar, índice y
corazón de ambas manos y después aplicaremos el líquido al
entrecejo. Seguidamente situaremos el cuenco entre el circulo de
velas y nosotros.
De
nuevo reflexionaremos sobre la consulta y de una forma relajada
cogeremos la herradura con ambas manos. Permaneceremos en este estado
durante un par de minutos. Después la sumergiremos en el cuenco.
Nos
pondremos de pie, cogeremos la herradura con la mano que corresponda
según el tipo de consulta a realizar y procederemos a lanzarla hacia
atrás y sin mirar.
Cogeremos
el cuenco y acudiremos con él al lugar donde ha caído la herradura.
Derramaremos todo el contenido del recipiente sobre la ésta, al
tiempo que observamos que posición mantiene.
Finalizaremos
el ritual tras efectuar la lectura de la herradura, que veremos en el
cuadro complementario se basará en el dirección a la que apunte. Al
terminar agradeceremos a los espíritus de los caminos sus
respuestas:
“Entidades
protectoras de los caminos. Espíritus de las encrucijadas. Han
hablado. Se han manifestado. Gracias por vuestros consejos que me
comprometo a considerar y tener en cuenta con el mismo respeto con
que he venido a solicitarlos.”
Realizada
la invocación acudiremos al círculo de fuego que forman las velas y
las apagaremos una a una, manteniendo el mismo orden que hemos
empleado para prenderlas.
INTERPRETANDO
LA HERRADURA
En
general este tipo de oráculo nos ofrece 8 posiciones de lectura,
cada una de ellas vinculada a una orientación basada en los puntos
cardinales. Solo hay una excepción de lectura: si la herradura tras
ser lanzada resulta que cae en punta y termina por clavarse en el
suelo, indicara que no puede dar respuestas y que la pregunta que
hemos formulado o no era la adecuada o no es un momento optimo para
ejecutarla.
NORTE:
la luz está en el camino. El éxito parece estar asegurado. Todo lo
que nos propongamos tiene posibilidades de llevarnos al éxito.
Debemos convertirnos en los líderes de la situación. Es preciso
actuar con firmeza pero con templanza.
NORESTE:
tenemos muchas posibilidades de éxito, pero debemos aprender a
potenciar más la imaginación. No debemos dar las cosas por sabidas
ni esperar a que los demás resuelvan nuestros problemas. El camino
se abre ante nosotros, pero nadie nos dirá como debemos recorrerlo.
ESTE: es
momento de empezar a pasar a la acción. Las ideas, los proyectos y
los consejos, no tendrán el resultado que esperamos si no dejamos de
pensar y comenzamos a actuar. La herradura nos dice que el camino se
demuestra andando y no contando el resultado de las rutas de los
demás.
SUDESTE:
debemos tener precaución con nuestras palabras, con los consejos y
comentarios que hacemos a los demás, puede que no estemos rodeados
de personas adecuadas. Debemos ser prudentes y, sin llegar a
desconfiar, mantener los secretos de nuestro camino o proyecto.
SUR: el
materialismo, los intereses y un extremado sentido práctico de las
cosas nos hace perder perspectivas, ideas e intereses. Nuestro camino
estará plagado de situaciones que habrá que resolver y a las que no
siempre sabremos enfrentarnos adecuadamente.
SUROESTE:
para recorrer el camino debemos, en primer lugar, aprender a dejar
fuera de nuestra vida aquello que ya no sirve. El oráculo asegura
que no podemos cargar con un bagaje viejo para recorrer un camino que
siempre es nuevo. Debemos revisar nuestros viejos conceptos.
OESTE:
las adversidades no se harán esperar. Llegan tiempos de oscuridad y
de confusión, malos entendidos, disputas, rencores y rencillas. No
es buen momento para arriesgarse en nuevas empresas ni para iniciar
nuevos tránsitos de vida. No estamos condenados al fracaso, pero si
al cansancio.
NOROESTE:
el sendero a recorrer puede estar lleno de éxitos y sorpresas para
los que debemos estar preparados. La experiencia, la paciencia y el
conocimiento serán las mejores armas para salir airosos y
triunfantes de la empresa propuesta.
ORACIONES Y PLEGARIAS
DEDICADOS A LA LUNA
La
que yo uso para los rituales de Luna Llena es ésta:
"Maravillosa
Señora de la Luna, tú que das la bienvenida al anochecer con besos
plateados.
Señora
de la Noche y de todas las magias, quien recorre las nubes en cielos
ennegrecidos y vierte luz sobre la fría Tierra.
Oh,
Diosa Lunar, la creciente, quien hace y deshace sombras, reveladora
de misterios pasados y presentes, quien atrae los mares y gobierna
las mujeres.
Madre
Lunar, infinitamente sabia, doy la bienvenida a tu joya celestial en
el creciente de tus poderes con un rito en tu honor."
Otra
oración:
"Madre
Luna que vives de noche, que nos envuelves con tus rayos de plata,
Señora del silencio y la oscuridad, que nos muestras el camino para
que no tropecemos y nos iluminas la tierra sobre la que caminar,
ahora que estás en la cumbre de tu poder te rendimos honores. Aleja
de nosotros cualquier tipo de mal, protege a quienes amamos,
neutraliza a nuestros enemigos, danos paz, salud y prosperidad."
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